miércoles, 5 de noviembre de 2014

OTTO


Es cierto que hemos tardado en visitar este restaurante que abrió ya hace unos meses y que se ha hecho un gran eco en todas las redes sociales, teníamos mucha información y opiniones sobre Otto, pero no nos decidíamos a ir, quizá intuíamos que nuestra experiencia, como así fue, no iba a ser del todo satisfactoria.

Rosauro Varo, al que admiramos como empresario, es el propietario y cabeza pensante de este proyecto gastro-ocioso. MQs vemos cada día muchos restaurantes que abren empresarios que no se dedican a la gastronomía y creemos que ésta es puede ser la razón de que descuiden aspectos tan importantes como la cocina y otros detalles importantes para el cliente.


Es innegable que la decoración y el diseño, a cargo de Tomas Alía, están cuidadísimos y los espacios muy bien distribuidos. Encontramos una primera zona de mesas bajas y una gran barra destinada al copeo y picoteo healthy dónde la música que ponen es, en nuestra opinión, demasiado alta y demasiado tecno. La segunda parte, el restaurante, está muy bien iluminada y tiene mesas con manteles y un menaje impecable, aunque al fondo nos resultó un poco desapacible.

Es interesante su parte de abajo con una pequeña barra, mesas y un jardín vertical, lugar ideal para grupos o copas entre amigos, una pena que conviva con los baños abiertos y mixtos. Por último, Otto ofrece también diversos reservados muy bien pensados para reuniones o comidas privadas.


El servicio es otro punto que rescataremos de nuestra crítica, ya que fue amabilísimo, se esmeraba en la defensa de una carta compuesta por platos que no llamaban la atención y resolvía problemas con una rápida efectividad (nos tuvimos que cambiar de mesa nada más llegar).

En esta ocasión también nos volvimos a encontrar con los odiados turnos de comida, que sólo sirven para hacer caja e incomodar al cliente, algo que nos obligó a cenar tardísimo.


La carta es de estilo mediterráneo con bastantes platos, pero no demasiado originales, ninguno de ellos nos emocionó: tablas de embutidos y quesos, pastas, arroces, carnes y pescados. Nuestros platos elegidos fueron:
  • Sepia frita en aceite de oliva con suave ali-oli de lima (gomosa y poco crujiente)
  • Ensalada de pimientos asados con ventresca de atún y vinagre de PX (normal, lo mejor de la noche
  • Lomo de rape con patata pame, trigueros y reducción de jugo de carne (el rape era irreconocible)
  • Carrilleras de Ibérico estofadas y crema ligera de coliflor (no decían nada)
  • Albóndigas de buey con salsa de carne y cachelos de patata (no nos las acabamos)
El precio por persona después de una cena tan complicada fue de 50 € persona, lo que nos pareció una barbaridad.


EL VEREDICTO DE MAD QUEENS 4/10: Como habréis podido comprobar a lo largo del post, nuestra visita a Otto fue un completo desastre. La comida nos dejó completamente indiferentes, tuvimos que cenar con una música altísima, no de ambiente sino tipo discoteca, nada agradable. El precio nos pareció bastante caro y para rematar, utilizan el sistema de turnos, sobre el que ya sabéis nuestra opinión negativa. Es una pena que teniendo un local tan bonito y un servicio tan esmerado, hayan descuidado el resto, que hace que la experiencia de los clientes quede completamente arruinada. Ni siquiera nos ha gustado para tomar copas, demasiado ruidoso y con un ambiente poco atractivo. Su terraza, en cambio, es realmente apetecible, sin esa música insoportable y muy agradable, pero sólo está preparada para el buen tiempo, que ya hemos dejado atrás.

OTTO MADRID
Paseo de la Castellana, 8 (Barrio de Salamanca)
28046 Madrid
Tel. 917 81 09 28
Web 

Fotos: Facebook Otto